No! A la Guerra
Nuestra asociación, comprometida con la defensa de la sanidad pública, rechaza firmemente la guerra por ser una amenaza directa y estructural para la salud y la vida de las personas. Los conflictos armados destruyen infraestructuras sanitarias, provocan desplazamientos masivos, hambre, enfermedades y graves secuelas físicas y mentales que se prolongan durante generaciones. Además, el aumento del gasto militar detrae recursos indispensables de servicios esenciales como la sanidad, la educación y la protección social, debilitando los sistemas públicos que garantizan una seguridad real basada en el cuidado y el bienestar. La paz es un determinante imprescindible de la salud; por ello, defendemos que cualquier gobierno verdaderamente democrático debe priorizar la salud universal, la justicia social y las políticas de paz frente a la lógica de la guerra y el rearme.